En los últimos días, el humo ha vuelto a aparecer en las laderas de San Roque de Riomiera y en otros puntos de Cantabria, en el marco de un episodio con más de 200 incendios forestales provocados en la región durante el mes de febrero. Desde nuestras cabañas, en pleno corazón de los Valles Pasiegos, no podemos ni queremos mirar hacia otro lado ante algo que afecta directamente al paisaje que nos rodea y que tantas personas venís a disfrutar.
Nos duele profundamente que se sigan provocando incendios en un entorno tan frágil y valioso como el nuestro. Los Valles Pasiegos no son solo un paisaje bonito que queda bien en las fotos: son cultura, biodiversidad, historia viva y el hogar de muchas personas y animales. Cada ladera, cada prado y cada bosque cuentan una historia que se ha ido tejiendo durante generaciones, entre ganadería, arquitectura tradicional y una forma de vida ligada al territorio.
Por eso, desde Cabañas con Encanto queremos expresar con claridad nuestra condena a cualquier incendio intencionado. El monte no es un recurso que se pueda maltratar sin consecuencias ni un simple decorado que se pueda dar por sentado. Cada fuego tiene un impacto sobre el suelo, la vegetación, la fauna y también sobre quienes viven y trabajan aquí, desde ganaderos y vecinos hasta los equipos que se juegan la vida apagando esos incendios.
Dicho esto, también creemos importante transmitir un mensaje de calma. Afortunadamente, los fuegos que se han producido estos días en nuestra zona no han tenido el carácter devastador que por desgracia vemos en otros lugares del país, donde se queman grandes masas de arbolado y se producen daños irreversibles en el ecosistema. En nuestro entorno atlántico, cuando el incendio afecta principalmente a pastos y matorral bajo (como suele ocurrir aquí) la regeneración natural puede comenzar en pocas semanas si la lluvia y las temperaturas acompañan.
El verde vuelve poco a poco.
Los brotes aparecen.
La vida se abre camino sobre la ceniza.
Quienes conocéis bien esta zona sabéis que, tras un invierno seco con viento sur, no es raro ver manchas negras en las laderas que, meses después, vuelven a cubrirse de hierba fresca. Eso no significa que el daño no exista ni que debamos restarle importancia: cada incendio cuenta y cada hectárea quemada merece reflexión. Pero sí nos recuerda que el paisaje pasiego tiene una gran capacidad de recuperación, gracias al clima húmedo, a la fuerza de la vegetación y a una larga historia de adaptación al medio.
No estamos, por tanto, ante un escenario de destrucción masiva ni de cambio irreversible del entorno en el que se encuentran nuestras cabañas, y creemos que es justo transmitir este mensaje a todas las personas que nos escribís preocupadas. Cuidar también es dar contexto, explicar lo que ocurre y acompañar esa preocupación con información y cariño.
Desde Cabañas con Encanto seguimos aquí, con las puertas abiertas, cuidando este rincón con el respeto que merece, promoviendo un turismo responsable y sostenible y defendiendo el valor de nuestra tierra cada día. Nuestro proyecto nació precisamente de esa idea: rehabilitar cabañas pasiegas tradicionales, respetando su arquitectura y su entorno, para que quien venga a alojarse pueda experimentar la vida en la montaña de una forma auténtica y pausada.
Creemos que el turismo puede ser un gran aliado a la hora de proteger el territorio. Quien se enamora de un lugar tiende a querer cuidarlo, a respetar sus caminos, a no dejar residuos, a apoyar a los productores locales y a valorar la singularidad de este paisaje de prados, muros de piedra y montes. Por eso nos esforzamos en que cada estancia aquí no sea solo una escapada, sino también un pequeño recordatorio de lo valioso que es este rincón del mundo y de lo importante que es preservarlo entre todos.
En estos días, muchos de vosotros nos habéis escrito, llamado o enviado mensajes interesándoos por cómo estaban los alrededores de las cabañas. Esa preocupación nos emociona y nos confirma que este paisaje también es un poco vuestro. Nos recuerda que lo que hacemos tiene sentido porque hay una comunidad de personas que siente este valle como un lugar especial al que siempre se quiere volver.
Queremos dar las gracias, de corazón, a todas las personas que estos días trabajan sobre el terreno para proteger nuestros montes: brigadas, bomberos forestales, personal técnico, agentes del medio natural y voluntariado. Y también a quienes, desde la distancia, cuidáis este lugar con vuestro interés y vuestro afecto.
Aquí seguiremos.
Seguimos respirando naturaleza.
Seguimos defendiendo el paisaje.





