Cierra los ojos un momento. Piensa en sumergirte en la frondosidad de un bosque otoñal. Pero no un bosque cualquiera, uno autóctono, formado por árboles con historia. Imagina robles, castaños, hayas, avellanos, fresnos… No tenemos que describirte cómo es la luz que se filtra a través de sus ramas, ¿no? Ni cómo son las múltiples tonalidades de su follaje, ni los olores tan especiales que desprende la tierra húmeda, ni la sensación tan mágica de caminar por entre la espesura de las riberas.

El otoño es una época de lo más especial en Cabañas con Encanto. Aún no han llegado las temperaturas frías típicas de los inviernos pasiegos, ni los días son muy cortos. Por eso es uno de los mejores momentos del año para disfrutar de lo mejor de los bosques cántabros.

Date un respiro en plena naturaleza

En los valles, los bosques han ido dejando paso a grandes prados para el ganado. Aún así, en las zonas de acceso más complicado encontramos manchas forestales muy reseñables.

El roble es una especie muy presente en la Pasieguería, con individuos muy longevos. De hecho, junto a las hayas, son los caducifolios que mejor se han adaptado a este clima, encontrándose en la zona media y alta de los valles. Se forman así robledales como los de Todos en Selaya, o los de Rubionzo, Marroquín, Andaruz, Aldano, Troja, Ballabantes, El Ronquillo y Cabaña. En cuanto a hayedos, puedes visitar los de Andaruz, La Lastra y Las Garmas.

El roble es muy fácil de identificar por sus hojas

También merecen una mención los bosques de ribera, que crecen a lo largo de los ríos. Avellanos, sauces y alisos son las especies dominantes, aunque también podrás encontrar castaños, olmos, chopos, abedules y tilos. Pasear por los alrededores de los cauces fluviales es siempre un placer para los sentidos.

Los robles son fáciles de identificar por su porte majestuoso y sus hojas, con un patrón “lóbulo-seno” casi inconfundible. En otoño sus colores son rojizos y marrones, y seguro que encuentras muchas bellotas a su alrededor.

Por su parte, las hayas pueden alcanzar grandes alturas en los casos de mayor edad. No tienen ramas en la parte inferior del tronco y sus hojas, que cuentan con un nervio central muy marcado, son de forma ovalada y ondulada. En otoño sus copas adquieren un color amarronado tras el verde brillante del verano.

La hoja del haya con colores otoñales

En tus rutas también podrás disfrutar de castaños y hasta hacerte con sus frutos. Asar castañas en la cocina de tu cabaña es el plan más otoñal que se nos ocurre. Además de la pista que da este alimento tan preciado, podrás distinguirlos por sus hojas grandes, de hasta 20 cm de largo, duras y preparadas para caer en noviembre.

Sumergirse en un bosque de verdad es todo un alivio que la gente urbanita se debe regalar de vez en cuando. Si buscas escenarios de cuento para desconectar, acércate a Cabañas con Encanto y podrás completar la experiencia  hospedándote en una auténtica cabaña de madera.

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