En la comarca cántabra de los Valles Pasiegos, también conocida como la Pasieguería, trascurren los ríos Pas, Pisueña y Miera. La acción fluvial y la mano del ser humano han moldeado los espacios, creando un entorno de alto valor natural y cultural. En este enclave tan particular encontrarás nuestras Cabañas con Encanto. Es todo un paraíso verde con formas y costumbres que lo hacen distinto al resto de Cantabria.

La formación de los valles pasiegos

La comarca la conforman la suma de las cuencas de estos tres ríos. Son valles contiguos, siempre verdes, con bosques y pastos en las lomas de las montañas. La intrincada orografía impidió que hasta hace poco no estuvieran comunicados por carretera entre sí. Pero esa desconexión no ha impedido que sean entornos similares y homogéneos en cuanto a lo social, agrícola y cultural. No te preocupes, a día de hoy se puede circular en coche con total comodidad.

El valle del Pisueña es pura montaña atlántica, esculpida por la acción del río sobre materiales blandos como arcillas y areniscas. El río es el verdadero protagonista de este valle abierto de fondo plano, al que vertebra y convierte en terreno fértil. En las lomas encontramos bosques de frondosas y pastizales. Al Sur, el cierre lo pone una cadena montañosa.

El valle del Pas es tierra abrupta, llena de contrastes y una potente naturaleza. Encontrarás prados delimitados por muretes de piedra, robledales y hayedos entre las cabañas, zonas de gran pendiente… Sus formas son alomadas, como las del Pisueña, abundando los suelos arcillosos.

Valle del Pas
Panorámica del valle del Pas

El valle del Miera es el más agreste de los tres, con fuertes desniveles y alturas que llegan a los 1.700 metros. Su morfología de origen cárstico y glaciar se puede ver con claridad en las antiguas morrenas, en la parte alta del valle. Pero hay que tener en cuenta que el efecto de las aguas del río Miera han modificado bastante su aspecto. En la subida al puerto de Lunada puedes distinguir desde el Mirador de Cuvulrruyu, a unos 1.200 m. de altura, las formaciones glaciares, con sus antiguos circos y morrenas.

El valle está encajonado entre abruptos y afilados lapiaces cársticos, de hasta 30 metros. El material que abunda es la roca, en la que se han dibujado a lo largo de los siglos dolinas y poljés. También se han formado cientos de cuevas que tejen una enorme red subterránea. En resumen, si te interesan los planes de aventura y la espeleología, este es tu sitio.

La historia de la población pasiega

La comarca de los Valles Pasiegos está poblada desde el Paleolítico. La identidad geográfica ha marcado muchísimo la forma de vida de sus habitantes. Imagina lo que tenía que suponer siglos atrás vivir en esta zona de clima frío y húmedo, con los valles aislados entre sí.

No es hasta el siglo XI que encontramos las primeras noticias sobre los habitantes de los valles, que son repoblados por pastores trashumantes. Pero las primeras comunidades no se asentarán hasta el siglo XVI, cuando se comienzan a edificar iglesias. Hasta entonces, la gente había vivido dispersa.

La vida pasiega ha estado siempre muy unida a la ganadería, con una particular forma de trashumancia, la Muda. Así, en primavera los pastores y sus animales se mueven a las zonas más altas en donde abundan los pastos. Ya en el otoño regresan a sus cabañas del valle. Es por eso que las familias pasiegas solían tener varias viviendas, en función de la zona en la que pastase su ganado. Eso sí, nunca iban más allá de la comarca.

Estas cabañas son las que hemos recuperado para nuestro proyecto de turismo rural en Cantabria. Te hospedarás en auténticas cabañas pasiegas en la que, en otros tiempos, vivían los pastores y sus familias. Y todo, en plena naturaleza. ¿Te animas a vivir las experiencia real de los valles pasiegos?

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